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Cuál es la manera correcta de atarse las zapatillas de running

El running es una de las disciplinas deportivas más practicadas alrededor del mundo. Quizá por su simpleza, pues sólo hace falta un par de zapatillas y la voluntad de correr, es que sea del agrado de muchas personas.

Pero quizá hemos estado realizando esta disciplina deportiva de manera errónea. O, mejor dicho, puede que un implemento vital e irremplazable haya sido utilizado de modo inadecuado.

Las zapatillas, esa herramienta trascendental para poder desarrollar de manera correcta el deporte de correr, es determinante. Ya sea por el tipo de calzado que se use según el territorio o por si uno es pronador o supinador o por si son livianas o pesadas, todas las zapatillas, excepto las minimalistas, tienen un agujero más detrás del que se supone es el último.

 

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Ahora, ¿para qué sirve este hueco?, ¿cuál es el propósito?, ¿cómo se utiliza?, ¿está de adorno o es un error de fábrica? Calma, runner, y mejor toma tu zapatilla para que puedas hacer la prueba y, así, sacarle mayor provecho a tu calzado.

Sucede que no es un error de fábrica. Muchos runners observan este agujero, pero no entienden cuál es su finalidad. Es más, hasta corredores avanzados desconocen la utilidad y el beneficio: cuando uno termina de amarrarse las zapatillas, aún queda pasador y éste sirve precisamente para ajustar más el calzado.

La regla indica que, una vez terminado de atarse el calzado, en vez de hacer la simple atadura, tienes que pasar los cordones por el agujero que está al lado del último, como haciendo una oreja al lado, y repetir la misma acción con el otro borde de la zapatilla.

Una vez ambos lados estén iguales, se toma la punta de un pasador, se cruza toda la parte del empeine y se ingresa por la especie de oreja que quedó al otro extremo. Repetimos la acción con el otro lado y ajustamos los cordones a la vez. Inmediatamente notarás cómo se presiona la parte superior del calzado y ahora tu zapatilla estará más segura en tu pie.

 

 

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