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Tips para ser un corredor más humilde

Un amigo decidió que siempre que el entrenador le pasara un entrenamiento, él, por cuenta propia, adicionaría unos 5 kilómetros más. Todos los días. En los entrenamientos largos, subía el kilometraje unos 8 o 10K. Para acabarla, venía a contármelo creyéndose mucho. Me dio un coraje…

-¿Para qué pagas un entrenador si vas a hacerlo tú mismo? Estás perdiendo dinero, y él tiempo. Cancela ahora la mensualidad de la asesoría.

Yo, la comisaria del mercado atlético de mi país, Brasil, no me quedé en eso. Le conté al sujeto que el técnico de él, que era el mismo que el mío, era Branca, uno de los nombres más famosos del atletismo en São Paulo.

Déjame explicarte quién es Branca: 1,90 metros, 70 kilos, entrenador hace unas cuatro décadas, centenas de alumnos entrenados para disputar Ironman, Comrades, entre otras de las mejores pruebas.

La respuesta de Branca para mí, cuando le conté la situación:

-Le voy a dar el botín de la humildad. 

Entonces Branca apretó los entrenamientos durante la semana y cambió el largo de 18 para 28 kilómetros. Mi amigo me llamó:

-El entrenador me mató este finde, ¡me puso 28!

-Y me imagino que, como siempre, hiciste 35, ¿no?

-No, quebré en el kilómetro 15.

Hermanas y hermanos, a vosotros os digo: lo que nos sobra de persistencia nos falta de humildad. Difícilmente vas a conocer a un corredor humilde. Al comienzo, todos te van a decir que no les importan los tiempos, que ni miran el reloj, que no les calienta con qué tenis deben correr, que no les importa Boston.

Media hora más tarde, te están dando un sermón sobre lo importante que es disputar carreras todos los fines de semana, que un corredor de verdad es el que hace 10K en 40 minutos, sabe nombre y apellido de todos los tipos de tenis de todas las marcas, y asegura que el que nunca corrió la Maratón de Boston ni puede llamarse de maratonista. 

Ahora, porque soy buena, te voy a dar unos increíbles tips para que te libres de una manera bien elegante de esos pesados que irán apareciendo en tu vida de corredoris normallis. La graduación puede ser un bostezo, una gran carcajada o hasta un abrazo. Sigue mi raciocinio: 

1. Abraza cuando el tema sea “tiempos”. Esto vale para cuando el tipo te diga “el que hace 42K en más de 4 horas no puede ser considerado maratonista”.

2. Bosteza cuando te hablen de tenis. El tipo te habla de nombres raros, de modelos, de fechas de lanzamiento y de las principales diferencias entre modelos similares de marcas diferentes. 

3. Da una carcajada cuando te quieran dar consejos sobre pisada, fortalecimiento y posición de los brazos. Sólo los que se ganan la vida corriendo tienen ese derecho. ¿O te operarías la vesícula con un ingeniero agronómo?

4. Abrázalo cuando te empiece a hablar con siglas. “Mi erre pe para 21 ka fue un sub 2″.

5. Bosteza cuando te diga que perdió amigos y la fiesta de su hijo debido a los entrenamientos. Con un poco de esfuerzo, se puede hacer de todo, no le quieras echar la culpa al running, pobrecito… no seas malo.

¿Sabes lo que viene después de tanta tecnología, récords, modalidades desarrolladas? El running por el running. Avanzar, simplemente. Da lo mismo si haces 5 o 500 kilómetros, en un minuto o en un año. Cuando correr se resuma pura y exclusivamente a correr, mi hermano, ahí sí, en ese momento tendremos la gran evolución y la máxima revolución del mercado. Estoy ansiosa por ver eso.

 

*Esta columna fue escrita por la periodista brasileña Anne Dias, en su blog. Anne ya completó nueve medias maratones y dos maratones (Nueva York y Buenos Aires), y no piensa en parar.

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