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Los entrenamientos largos te hacen un corredor más fuerte

Apenas empiezas a correr, notas que el running es un deporte que debe practicarse como hábito para que evoluciones en las zancadas, las distancias y la velocidad. Pero si paras de entrenar –o sigues siempre la misma rutina– puedes disminuir tu evolución física y tu capacidad cardiorrespiratoria poco a poco. Por eso, es importante entender por qué los entrenamientos largos te hacen un corredor más fuerte.

Variar la rutina es fundamental. Si aún no llegaste a los 10 kilómetros y los entrenamientos están demasiado cómodos, tal vez sea hora de comenzar a subir las horas de rodaje, más kilómetros para las piernas. Pero siempre gradualmente, para no lesionarte. Al fin y al cabo, cuanto más corremos más nuestro cuerpo se adapta a correr.

Los entrenamientos largos te hacen un corredor más fuerte

 

Pero, ¿a qué se le llama entrenamiento largo? Depende de cuanto estés corriendo actualmente. “Si corres unos 40 kilómetros durante la semana, un entrenamiento largo serían cerca de 16 kilómetros. Entre 40 y 65 km de volumen semanal, el entrenamiento largo sube para 20K; entre 65 y 90K, cualquier corrida encima de los 22K. Si tu volumen medio semanal es de 96, hasta 32K”, sugirió Marcelo Vieira, entrenador del equipo Movement.

 

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Lo más importante de hacer un fondo: no se puede simular el estrés físico causado por una corrida de larga distancia con entrenamientos cortos. Correr largas distancias fortalece mentalmente al atleta, que aprende a lidiar con las dificultades de correr carreras que superan los límites del cuerpo.

Beneficios de los entrenamientos largos

Correr largas distancias hace que tu cuerpo realice adaptaciones fisiológicas y psicológicas importantes. Fortalece los músculos, tendones y ligamentos, mejorando la eficiencia del movimiento y la resistencia aeróbica. Y enseña a tu organismo a usar la grasa como fuente de combustible. En otras palabras, los entrenamientos largos te hacen más fuerte. Ahora, tenemos tres objetivos fisiológicos principales:

Muscular

Estimulan adaptaciones musculoesqueléticas, necesarias para quien encara largas distancias.

Aeróbico

Ayudan a optimizar la utilización de oxígeno durante la distancia.

Metabólico

Los entrenamientos de largas distancias también suelen forzar al organismo para que éste use grasa como energía, al mismo tiempo que mejora la utilización de glucógeno y combina sistemas de energía. De una forma u otra, hacen que el organismo utilice ambos (glucógeno y grasas) de una forma más eficiente, mejorando en todos los aspectos el metabolismo del corredor.

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