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El ejercicio de hoy no remedia la chatarra de ayer

Foto:Shutterstock

En el mundo del running existen múltiples razones por las que entrenar. Las más comunes llegan a ser prepararse para alguna carrera, mejorar la salud o bajar kilos extra.

Quizá la última razón sea tu caso, lo que es algo normal. Pero también se da una condición más, que podría llegar a preocupar: la tan común, y a veces nefasta, creencia de que entrenando hoy, bajamos lo de ayer.

Claro, sin duda el entrenamiento siempre ayuda, pero la ciencia se ha encargado de desbaratar esta teoría. Como si se tratase de un mandamiento: el ejercicio hoy no compensa la chatarra de ayer. Presentamos las razones.

Enfoquémonos en la comida rápida, que es tan amada en la fiestas navideñas mientras se realizan las compras. Una comida promedio de fast food tiene aproximadamente mil calorías.

Ahora, si quisiéramos reducir esa cantidad tendríamos que correr durante una hora a un ritmo de cinco minutos por kilómetro.

Para Edgardo Palma, científico y nutricionista del Colegio de Nutricionistas del Perú, existe un motivo vital por el que no funciona el entrenamiento luego de haber ingerido comida chatarra: la alteración de las enzimas hepáticas.

 

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“No está mal correr después de la ingesta de comida chatarra. Ojo, no lo recomiendo. Es negativo por donde se vea: uno no puede realizar entrenamiento por compensación. Además, quizá se logre reducir un poco las calorías, pero existen otros factores que perjudican nuestro organismo. Las enzimas hepáticas, por ejemplo”, detalla el especialista.

Las enzimas hepáticas están ligadas directamente al buen desempeño del hígado. El órgano más grande de nuestro cuerpo se encarga de convertir los alimentos en energía y filtrar los desperdicios. Entonces, entendiendo que los alimentos fast food perjudican esta condición, ni el entrenamiento te va a librar de ello.

“Sin duda, entrenar es mejor que estar tirado en el sofá, pero la cuestión principal es entender qué le estamos dando a nuestro cuerpo. Lo mejor sería evitar la comida basura y disfrutar más del ejercicio”, detalla Palma.

Entrenar después de un atracón en algún fast food no compensa el daño corporal. Quizá te pueda ayudar a pelear contra las calorías –si vas a un ritmo promedio de cinco minutos por kilómetro–, pero no es lo más saludable.

También ten en cuenta la cantidad de nutrientes de baja calidad que ingieres en la comida chatarra. Y eso no puede ser remediado con el ejercicio.

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