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¿Te falta energía para entrenar? Aquí los motivos y sus soluciones

Todos hemos pasado por ese momento: tu mente está perfectamente lista para entrenar, tienes los tiempos en la cabeza, la rutina aprendida, sabes dónde hacerlo y todo parece ser un plan perfecto para un entrenamiento de calidad.

Pero empiezas y resulta que tu cuerpo no está respondiendo de la forma que planeaste, te sientes agotado sin razón aparente, no estás rindiendo lo suficiente para cumplir con el programa.

Sales frustrado, enojado y terminas de la peor forma tu día de entrenamiento. ¿Qué puede estar pasando?

Puede tratarse de varias razones, pero nosotros queremos compartirte las tres principales que normalmente perdemos de vista y son las responsables de este cansancio:

Falta de sueño

Esto es lo más común. Por la misma cotidianidad y nuestro estilo de vida, dormimos muy pocas horas. Hay que tener en cuenta que el descanso es una parte básica del entrenamiento, para así poder rendir como deseamos.

La falta de sueño tiene consecuencias como el aumento del hambre y la ansiedad. El sueño nos ayuda a tener un sistema inmunológico más fuerte, reduce el riesgo de enfermedades crónicas y promueve el bienestar cerebral. También nos ayuda a regenerar los músculos y reparar cualquier daño que hayamos sufrido durante el entrenamiento.

La solución

  • Procura entrenar a una hora que te permita dormir al menos siete horas continuas.
  • No cenes pesado, para poder conciliar el sueño rápidamente.
  • No uses el celular (navegar en redes o revisar correos) antes de dormir.
  • Toma un baño relajante y acompáñalo de un té de limón. Esta fórmula es infalible.

Aunque mucha gente usa las siestas para sentirse más activa en las tardes, no suelen ser tan reparadoras ya que ayudan de forma momentánea.

Sobreentrenamieto

Estamos tan obsesionados con nuestro objetivo, que comenzamos a hacer dobles sesiones de entrenamiento, o muchas veces cometemos el error de querer recuperar el entreno que no pudimos completar un día.

También pasa que empezamos a ver buenos resultados y entonces nos exigimos más de lo que deberíamos. Esto, además de desgastarnos de más, nos puede ocasionar una lesión y dejar nuestra meta para otro momento.

La solución

  • Tomarte días de descanso total, dejar de hacer descansos activos, para que realmente tu cuerpo pueda recuperarse.
  • Para los casos más extremos, lo mejor será tener una semana de no entrenamiento. No pierdes nada de condición y regresarás con mucha más energía y fuerza.

Recuerda que debes aprender a escuchar las señales que te manda el cuerpo para no llevarlo a límites que pueden volverse un verdadero problema.

Falta de hierro

Por alguna razón, los corredores nos llenamos de multivitamínicos, proteínas, suplementos y demás, pero por alguna razón nos olvidamos del hierro. El hierro es básico para nuestro desempeño físico: produce la hemoglobina, que es la proteína contenida en los glóbulos rojos responsable del transporte de oxígeno a nuestro cuerpo y pulmones.

La falta de hierro se traduce en anemia, que nos deja muy bajos de defensas y débiles para soportar los entrenamientos planificados. ¿Cómo detectar si estamos bajos de hierro? Se presenta con dolores de cabeza, dificultad al respirar y fatiga en exceso.

La solución

  • Come frutas y granos enteros.
  • Come vegetales verdes como la espinaca, los berros o la rúcula.
  • Come leguminosas como las lentejas, los frejoles o los garbanzos.
  • Come carne, pescados, frutos secos e incluye chía en tus colaciones de fruta.
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